martes, 1 de junio de 2010

El pregonero valiente.


Por Alex Eduardo de la Cruz/ Hablemos Press.


Recientemente en la clase de una extraña asignatura llamada Preparación para la Defensa –que aborda el diferendo Cuba-EUA- se suscitó un acalorado debate entre un grupo de alumnos, y el profesor de esta asignatura en La Habana.

Nuestro profe impartía su clase, yo diría el monologo, pues no permite el intercambio de opiniones que le daría un poco de atractivo a esta odiada y aburrida asignatura, según él “estas interrupciones solo hacen perder tiempo, y traer confusión ideológica”.

Pero algo fuera de lo común lo llevó, sin proponérselo, a la tan ansiada porfía. Nuestra aula recibe el bullicio de los transeúntes que circulan por una calle aledaña, muchas veces hemos escuchado entre lecciones de Keynes y David Ricardo pregones ilícitos que ofertan una variada gama de productos, no hace mucho esas casualidades de la vida permitieron coincidir a nuestro renuente profesor con un pregonero valiente.

Abajooo Fideeel, en ese momento había silencio en el aula -algo raro-, y esto contribuyó a que se escucharan mejor aquellas osadas palabras, el profe abrió los ojos algo más de lo normal y expresó, ¿Cuánto le habrán pagado?, fue lo único que atinó a decir pero suficiente para el pie forzado, hubiera sido más sensato de su parte permanecer como si no hubiera escuchado nada, pero ese enunciado “revolucionario” de salirle al paso a provocaciones como estas, le habían taladrado el subconsciente, y por lo tanto no podía guardar silencio a tamaña ofensa contra el Comandante.

De inmediato se escuchó un comentario, -alomejor nadie le pagó, simplemente se desahogó de tanta obstinación-, para que fue eso, el catedrático se adentro de cuerpo y alma en un alegato que dejó corto el de La historia me absolverá, su rostro adquiría por momentos el color rojo de un tomate de exportación, y un ir y venir de sus pasos desde el pizarrón hasta la primera hilera de mesas marcaban el tono de su voz, una veces fuerte y otras apenas un susurro que le permitía creerse dueño de la situación.

Pero lejos de cesar las embestidas de dos mis compañeros, estas se hacían cada vez más osadas y consistentes, atacando los mismos cimientos de la revolución, claro a todo esto la mayoría miraba expectante en una y otra dirección como en un partido de tenis, mientras esto ocurría yo tomaba notas a toda velocidad con la agonía creciente de poder participar de esta porfía, asemejándome a un soldado que carga su arma con la incertidumbre de no saber si podrá hacer al menos un disparo antes de que se acabe el combate.

Por fin terminé de escribir y pedí la palabra, -ya me extrañaba que tu no dijeras nada- gruñó el pedagogo mientras adoptaba una “pose defensiva”, esa observación la había hecho tiempo atrás cuando inútilmente yo trataba de introducir polémica en sus clases, y el adoptaba esa posición militar, pecho hinchado, mirada al frente, piernas separadas, y manos enlazadas en la parte baja de la espalda. Esta información se la había suministrado a uno de mis compañeros de clase el cual me dedico una sonrisa de complicidad al observar al profesor en su pose de guerra.

Entonces comencé diciéndole que no iba a atacar el socialismo, ni a la revolución, mucho menos trataría de discutir si alguien le había pagado o no a ese desventurado, que podría ir a prisión por un largo tiempo si su mala suerte le ponía en el camino algún “seguroso” que anduviera por los alrededores.

Tome mis notas y leí lo siguiente:

  • Un cubano no puede viajar por el mundo.
  • ´´ ´´ ´´ ´´ comprarse un auto.
  • ´´ ´´ ´´ ´´ ´´ una casa.
  • ´´ ´´ ´´ ´´ acceder a internet o cualquier medio de información.
  • ´´ ´´ ´´ ´´ tener televisión satelital
  • ´´ ´´ ´´ ´´ expresarse libremente
  • ´´ ´´ ´´ ´´ asociarse y formar un partido.
  • ´´ ´´ ´´ ´´ crear una empresa y explotar sus potencialidades.
  • ´´ ´´ ´´ ´´ elegir a su presidente.
  • ´´ ´´ ´´ ´´ acceder a salud y educación gratuita sin que se lo echen en cara.
  • Un cubano no puede ni comerse una vaca aunque sea suya.

Un cubano no puede hacer lo que son simplezas en cualquier lugar del mundo, ¿Por qué?

Luego callé para dar la palabra al profe, este volvió con más bríos en una defensa que duró poco, pues inesperadamente fue interrumpido por otro pregón, -abajo Raúl-, y allí quedó con sus pensamientos, esta vez escogió lo más sensato y continuó la clase, no sin antes comentar lo “extraño” de nuestra posición y recitar de memoria el concepto de revolución -curiosamente ideado por alguien que durante 47 años personificó la antítesis de ese concepto-.

Más tarde en alguna reunión secreta con el decano, nuestros nombres se escribieron en una lista negra, esa lista donde aparecen aquellos que piensan con sus cabezas, que no temen poses militares, ni evitan confrontar los conocimientos que reciben, nombres que algún día se mostraran con orgullo, al igual que aquellos se opusieron a Machado y Batista, hoy estos se oponen a la ideología de los hermanos Castro.

A mis oídos llegaron rumores que el pregonero valiente es un enfermo mental, este en su estado alucinante emite esos clamores que llenan de envidia hasta El Alma Mater, lástima que no venda lo que pregona, pues la cola llegaría hasta la muralla china, hoy los borrachos y desequilibrados mentales están sacando la cara por los sobrios y cuerdos, que no encuentran la hora de exigir “jama”, o avivar con pregones a las masas dormidas.

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